cappella sansevero
La Cappella Sansevero es una capilla ubicada al norte de la iglesia de San Domenico Maggiore, en el centro histórico de Napoles. La capilla es mas conocida por el nombre de capilla de Santa Maria della Pietà, o Pietatella.
Sus orígenes se remontan al año 1590, periodo en que la familia Sansevero manda a construir una iglesia privada, junto a los jardines de la residencia familiar, el Palazzo Sansevero. La construcción de la Cappella Sansevero se prolongó hasta 1608, como ofrenda a la Virgen Maria por haber ayudado al Duque de Torremaggiore, Giovanni Francesco di Sangro, a superar una enfermedad fatal, algo que muchos consideran un milagro, pero que otros historiadores ponen en duda.
El palacio no sufriría mas cambios ni remodelaciones hasta 1735, época en que el Príncipe de Sansevero, Raimondo di Sangro, encargaría al escultor véneto Antonio Corradini, la ejecución de un proyecto de remodelación y ampliación que contara con un mausoleo para albergar las tumbas de las futuras generaciones. Este proyecto supuso la eliminación de algunas obras de artes y esculturas originales de la capilla, como por ejemplo la de Ferrante, la que fue retirada, pero a su vez recordada con una placa dedicatoria.
El mismo Corradini se encarga de crear tres esculturas, que aun se conservan en la Cappella Sansevero:
- El Decoro: estatua de una mujer cubierta con un velo, considerada la mas simple de las tres.
- La Tristeza: sirve de fuente de agua bendita en el costado derecho de la capilla.
- La Modestia: las mas hermosa de las tres, caracterizada por estar cubierta enteramente por un velo muy sutil, que manifiesta la belleza del desnudo de la mujer.
Como sucesor de Corradini, se contrata a Francesco Queirolo, quien debió firmar un compromiso de exclusividad que le prohibía trabajar para otros clientes. En aquella época, Queirolo era un escultor de mucho renombre en Roma y Génova, y entre sus obras más destacadas se pueden mencionar: La Sinceridad, y El Desengaño, esta ultima por encargo de Raimondo di Sangro, en memoria de su padre.
La Cappella Sansevero de Napoles alberga casi treinta obras de arte, entre las que se encuentran tres esculturas idiosincrásicas. Estas esculturas son claros emblemas de los excesos artísticos que abundaron el barroco tardío. Sin embargo, la obra más hermosa de la capilla es el Cristo Yacente, obra de Guiseppe Sanmartino. Esta hermosa escultura tiene un efecto ilusionista muy impresionante, que revela el cuerpo desnudo de Cristo cubierto por un fino velo.
En 1759, el sucesor de Queirolo pasa a ser Francesco Calebrano, quien desde ese momento quedaría a cargo de todas las obras y trabajos pendientes de la capilla. A este gran escultor se le adjudican obras como el Monumento a Cecco di Sangro, la escultura El Dominio de Sí Mismo, y el fantástico trabajo de altorrelieve en el altar mayor del templo sepulcral, que representa el Descendimiento de Cristo.
Celebrano tuvo la colaboración de otro antiguo discípulo de Queirolo, Paolo Persico, quien también es responsable de algunas obras de arte como La Suavidad del Yugo del Matrimonio, los Ángeles Dolientes del altar mayor y, también se cree que es artífice del hermoso marco de la pintura de La Piedad.
Para concluir, no se pude dejar de lado la gran labor de Francesco Maria Russo, auto de obras como La Gloria del Paraíso, y el Monumento a Raimondo di Sangro. Otras de sus obras incluyen la cúpula del ábside, y la hermosa decoración de la balconada del costado derecho del altar mayor.