Palacio Real de Napoles
El Palacio Real es una de las joyas arquitectónicas de Nápoles y es una muestra del poder de la dinastía Borbónica en la ciudad. El palacio fue sometido a varias remodelaciones, dependiendo de los gustos del rey de turno, sin embargo, ha logrado conservar su belleza y encanto original, y es por esta misma razón que es considerado uno de los monumentos de Napoles más hermosos para visitar.
La construcción del Palacio Real de Nápoles comenzó en 1601, cuando los virreyes españoles que gobernaban el reino de Nápoles ordenaron su construcción para acoger una posible visita del rey Felipe III de España, visita que nunca se llevó a cabo. La construcción de este maravilloso edificio estuvo a cargo de del arquitecto Domenico Fontana, sin embargo, después de muchos desacuerdos y pausas en la obra, se da por finalizada su construcción en 1843. En el siglo XVIII, se continuó con las remodelaciones, y es entonces cuando el arquitecto Ferdinando Fuga crea una nueva ala con hermosas columnas, espacio que hoy en día alberga el museo de los Apartamentos Reales, donde se puede entender y ver como era el estilo de vida de los Borbones.
La segunda planta se divide en 30 salones, en los cuales se exhiben diferentes aspectos de la vida de la época. Es recomendable comenzar este recorrido por la Piazza Trieste, para luego continuar salón por salón hasta la Biglietteria. El recorrido del museo contempla la biblioteca y finaliza en el Scalone D´onore, lugar donde se conservan variados restos arqueológicos. Otro de los salones alberga el Teatro de la Corte, construido en 1763 con el objetivo de representar obras privadas y crear una fuente de diversión privada. En cuanto a los dormitorios de la realeza, todos estos se encontraban ubicados alrededor del patio, y estaban decorados con el más fino gusto napolitano.
En el Salón de los Emperadores la decoración era mucho más acentuada. La pared estaba forrada de telas verdes, y los techos decorados con pinturas que reflejaban pasajes de las victorias militares españolas.
El Salón XI, llamado Salón del Gran Capitán, posee un techo decorado con hermosos frescos aterciopelados que son influencia de Caravaggio. En este salón se puede encontrar una fantástica muestra de los 12 proverbios y el retrato de un Titán del año 1543. En el salón XII, o Salón Fleming, se puede apreciar un hermoso techo plateado constituido por 12 pinturas que representan los diferentes escudos de cada una de las provincias del reino.
En el salón XIII se encuentra una exposición de manuscritos del rey de Npoles, Joaquim Murat. En el resto de los salones, especialmente en el salón XVII, podrá apreciar una enorme colección de pinturas influenciadas por Caravaggio. Cada uno de los salones del palacio, pero en especial los salones XVIII y XIX destacan por sus maravillosos tapices, particularmente los tapices del Salón Hércules.
En cuanto a la Capilla Palatina del Palacio Real, no es raro que para muchos sea un poco decepcionante, pero para otros sencillamente fascinante. Esta capilla fue reformada en 1830, y su decoración destacó por las abundantes incrustaciones de oro en sus paredes, y un altar multicolor que le hacen salir de lo convencional. Esta capilla posee características parecidas a las del palacio de Versalles, especialmente por su forma de galería, un ábside semicircular y las columnas de mármol.
En otra ala este del Palacio Real se encuentra ubicada la Biblioteca Nacional Vittorio Emanuele III, una de las más importantes y amplias de Nápoles, donde se pueden encontrar todo tipo de documentos, libros y manuscritos de los Borbones. Si sus intenciones son visitar la biblioteca con fines de investigación, deberá solicitar un permiso especial a las autoridades del palacio.
Si tiene la oportunidad de viajar a Nápoles, no deje de perderse la visita a uno de los monumentos Napoles más importantes de Italia, en la actualidad convertido en museo y biblioteca.